Después del parto, el cuerpo necesita tiempo. Volver a hacer ejercicio ayuda, pero cada mujer se recupera a su ritmo, y empezar bien importa más que empezar rápido.
Por qué ayuda hacer ejercicio
- Recuperas fuerza. El embarazo y el parto exigen mucho al cuerpo, y los músculos del abdomen y del piso pélvico pueden quedar debilitados. Caminar o nadar mejora la condición del cuerpo.
- Te recuperas mejor. La actividad regular apoya la recuperación, ayuda a bajar el exceso de grasa acumulada durante el embarazo y mejora la flexibilidad.
- Mejora el ánimo. Aumenta las endorfinas, que mejoran el humor y funcionan como analgésicos naturales, y puede ayudar a aliviar los síntomas de la depresión posparto. También puede mejorar el sueño, algo valioso cuando el bebé te lo interrumpe.
- Fortalece el piso pélvico. Los ejercicios de Kegel ayudan a controlar la vejiga y a prevenir la incontinencia urinaria, común después del parto.
- Das el ejemplo. Una madre activa puede enseñarle a su hijo desde pequeño el valor del movimiento.
- Te preparas para otros embarazos, porque un cuerpo más fuerte y un peso saludable pueden reducir el riesgo de complicaciones.

Cuándo empezar
Antes de nada, consulta con tu médico o partera. Valorará si tu cuerpo está listo y qué ejercicios te convienen.
Estos son tiempos de referencia:
- Parto natural sin complicaciones: muchas mujeres pueden empezar con actividad ligera, como caminar, a los pocos días. Para ejercicio más intenso, como correr o entrenar fuerza, normalmente se espera unas 6 semanas.
- Cesárea: la recuperación es más larga. Suele recomendarse esperar entre 8 y 10 semanas para ejercicios más intensos. Cuida la cicatriz y evita los ejercicios que la estiren o la tensen de más.
Si te sientes cansada, débil o con alguna molestia, es mejor esperar. Tu cuerpo pasó por cambios enormes y necesita tiempo.
Por dónde empezar
Sea cual sea el tipo de parto, empieza con ejercicios ligeros y aumenta poco a poco:
- Caminar con el bebé en el cochecito. Comienza con distancias cortas y auméntalas de a poco.
- Ejercicios del piso pélvico (Kegel), que fortalecen los músculos que se debilitan en el embarazo y el parto.
- Estiramientos suaves, que mejoran la flexibilidad y relajan los músculos.

Señales para parar
Consulta a tu médico si notas:
- dolor en la parte baja del abdomen o alrededor de la cicatriz de la cesárea,
- sangrado excesivo,
- dolor de espalda,
- molestias en las articulaciones,
- problemas de incontinencia urinaria.
Lo que conviene recordar
- Escucha a tu cuerpo. Si hay dolor o malestar, baja el ritmo o consulta.
- Hidrátate bien, sobre todo si das de lactar.
- Come de forma equilibrada, para recuperarte y tener energía.
- Ten paciencia y no te compares con otras mamás. Volver a la forma de antes lleva tiempo.
Para terminar
Empezar de a poco y escuchar a tu cuerpo es la mejor forma de volver a entrenar. Si tienes dudas, consulta siempre a tu médico.
Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.

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