La vitamina D es esencial para los huesos, el sistema inmunológico y el bienestar general. Pero tomar demasiada también puede hacer daño.
Qué es la vitamina D y para qué sirve
La vitamina D es un grupo de compuestos liposolubles que cumplen muchas funciones en el cuerpo. Su efecto más conocido es sobre la salud de los huesos.
Es necesaria para absorber bien el calcio y el fósforo en el intestino, algo clave para mantener fuertes los huesos y los dientes. Sin suficiente vitamina D, el cuerpo no aprovecha bien el calcio. Eso puede debilitar los huesos y, en casos extremos, causar raquitismo en niños y osteomalacia en adultos.
También se sugiere que mantener niveles adecuados podría reducir el riesgo de algunas enfermedades crónicas, como las cardíacas, la diabetes tipo 2 y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, aunque esta relación todavía se investiga.
Se le llama “la vitamina del sol” porque el cuerpo la produce cuando recibe luz solar. Además, se asocia con un mejor estado de ánimo y podría ayudar a prevenir trastornos como la depresión estacional.
La piel la sintetiza con la luz del sol, y también se obtiene de la dieta (pescado azul, hígado, yemas de huevo) o de suplementos. Estos últimos suelen hacer falta en regiones con menos sol o en personas que pasan mucho tiempo en interiores.
Síntomas de una sobredosis
El exceso de vitamina D se llama hipervitaminosis D. Sus síntomas se relacionan sobre todo con niveles altos de calcio en la sangre (hipercalcemia).
Síntomas generales:
- Debilidad, cansancio o letargo.
- Dolores de cabeza frecuentes y persistentes, que pueden estar ligados al calcio alto.
- Problemas para dormir.
Síntomas digestivos:
- Náuseas y vómitos, de los más comunes.
- Pérdida de apetito y malestar general.
- Diarrea o estreñimiento.
Síntomas renales:
- Ganas de orinar con más frecuencia, porque el exceso de calcio puede afectar la función del riñón.
- Dolor en la zona del riñón, por cálculos u otras complicaciones.
- Orina turbia, que puede indicar exceso de calcio o cálculos renales.
Síntomas en huesos y músculos:
- Dolor y debilidad en huesos y músculos. Parece contradictorio, porque la vitamina D cuida los huesos, pero en sobredosis puede pasar.
- Mala coordinación, a causa de la debilidad muscular.
Síntomas emocionales:
- Cambios de humor. El exceso de calcio puede afectar el cerebro y causar irritabilidad o depresión.
Cómo se diagnostica
Si tienes estos síntomas y sospechas que tomaste demasiada vitamina D, consulta a un médico. Te pedirá un análisis de sangre para medir los niveles de vitamina D y de calcio, y así confirmar el diagnóstico. Si tomas suplementos, sobre todo en dosis altas, conviene que controles tus niveles con regularidad.

Causas y quién corre más riesgo
La hipervitaminosis D es poco común, pero puede causar problemas graves. Casi siempre se debe a dosis demasiado altas de suplementos y no a la comida ni al sol.
Suplementos en exceso. Es la causa más frecuente. Se venden en todas partes y es fácil pasarse de la dosis diaria recomendada. Con el tiempo, el exceso puede acumular cantidades tóxicas en el cuerpo.
Errores de dosificación. Pueden venir de un etiquetado incorrecto, de recomendaciones equivocadas del fabricante o de que la persona no siga bien las indicaciones. A veces un suplemento trae más vitamina D de la que dice la etiqueta.
Algunas condiciones médicas. Quienes tienen sarcoidosis, tuberculosis o ciertos tipos de cáncer pueden tener más riesgo, porque esas enfermedades pueden aumentar la producción de la forma activa de la vitamina D.
Medicamentos. Algunos afectan el metabolismo de la vitamina D y pueden contribuir al exceso, como ciertos anticonvulsivos, antifúngicos y medicamentos para tratar el sida.
Cómo evitar el exceso
- Consulta a tu médico antes de empezar con suplementos. Puede pedirte un análisis de sangre para ver si los necesitas y en qué dosis.
- Respeta la dosis recomendada, salvo que tu médico indique otra. Para la mayoría de los adultos son unas 600 a 800 UI (unidades internacionales) al día, aunque varía según la edad, la salud y la exposición solar.
- Lee las etiquetas y cuida no tomar varios productos que contengan vitamina D a la vez.
- Si tomas suplementos, sobre todo en dosis altas, revisa tus niveles con regularidad para ajustar la cantidad.
- Come alimentos con vitamina D: pescado azul (salmón, sardinas), hígado, yemas de huevo, y leche o cereales fortificados. Incluirlos con frecuencia puede reducir la necesidad de suplementos.
- Si piensas suplementarte por tu cuenta, ten cuidado: las dosis altas pueden provocar un exceso rápido, sobre todo sin supervisión médica.
- Cuéntale a tu médico todos los suplementos que tomas. Así puede evaluar mejor tu estado de salud y evitar interacciones con otros suplementos y medicamentos.
Cuidar la dosis, revisar tus niveles con tu médico y comer variado te permite aprovechar la vitamina D sin pasarte.
Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
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