Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de tu médico o fisioterapeuta. El proceso de rehabilitación debe ser siempre supervisado por un profesional de la salud.
La degeneración de la articulación de la cadera provoca un dolor intenso que dificulta, e incluso puede llegar a imposibilitar, el movimiento. En estos casos suele ser necesaria la implantación de una endoprótesis, es decir, una articulación artificial. Después de la cirugía, una rehabilitación adecuada es clave para lograr una recuperación total o parcial.
Dolor en la articulación de la cadera
La cadera es una de las articulaciones más grandes del cuerpo: se encarga de transferir el peso del torso hacia las piernas y de asegurar la movilidad. Está recubierta de cartílago articular, que puede dañarse por procesos degenerativos o inflamación, provocando desgaste en las superficies de la articulación. Esto se traduce en dolor, rigidez (sobre todo tras periodos de inmovilidad) y una movilidad limitada.
El tratamiento suele comenzar de forma conservadora, y solo si no da resultado se recurre a la cirugía: la endoprótesis, que sustituye la articulación natural por un implante de metal, cerámica o plástico. Después de esta intervención, la rehabilitación es indispensable.
Rehabilitación previa a la cirugía
Antes de operarse, se recomienda iniciar la rehabilitación para preparar físicamente al paciente. El objetivo es fortalecer los músculos de las piernas, reducir contracturas en la cadera, mejorar la movilidad articular y fortalecer la musculatura de la zona pélvica, además de disminuir el riesgo de complicaciones tromboembólicas.
Este plan se diseña de forma individual, e incluye ejercicios para mejorar la condición física general, fortalecer las extremidades, reducir contracturas musculares y aliviar el dolor.
¿Cuánto dura la rehabilitación después del reemplazo de cadera?
El tiempo varía según cada persona: su estado de salud general, capacidad cardiorrespiratoria, estado de otras articulaciones, actividad física previa y condición muscular, además del tipo de procedimiento realizado. Con una endoprótesis cementada, la rehabilitación suele durar entre 3 y 4 meses; con una no cementada, puede extenderse hasta 6 meses. En cualquier caso, la duración exacta la determina el médico y el equipo de rehabilitación.
¿En qué consiste la rehabilitación?
El programa se ajusta según la edad del paciente, su estado general de salud, la condición de otras articulaciones, el tipo de implante, la causa de la degeneración, su capacidad respiratoria y circulatoria, y las posibles complicaciones postoperatorias. Todo esto lo decide en conjunto un ortopedista y un rehabilitador.
Durante este proceso, hay movimientos que deben evitarse mientras la articulación cicatriza: doblarse hacia adelante, cruzar las piernas, flexionar la cadera más de 90°, girar el torso, dormir del lado operado, hacer sentadillas o levantar objetos pesados. También se recomienda usar accesorios de apoyo, como alfombras antideslizantes o muletas.
La rehabilitación comienza apenas 24 horas después de la cirugía, con el objetivo de restablecer la circulación y prevenir complicaciones como la trombosis. Desde el primer día se trabaja en movilizar las extremidades, poner al paciente de pie de forma segura y enseñarle a sentarse y pararse correctamente. También se incluyen ejercicios como elevar la rodilla, extender la pierna hacia atrás y abducir la cadera lateralmente.
En los días siguientes, el paciente empieza a caminar de nuevo, primero con andador y después con muletas (dos y luego una). También aprende a subir y bajar escaleras, comenzando siempre por la pierna sana al subir y por la operada al bajar. Se suman ejercicios de respiración para reducir la hinchazón.
Las siguientes fases se enfocan en mejorar el equilibrio, fortalecer los músculos y ampliar el rango de movimiento, mediante ejercicios isométricos, de fuerza, estiramientos y propiocepción. Según el caso, también se pueden usar terapia manual, electroestimulación, láserterapia, crioterapia, magnetoterapia, hidroterapia o electroterapia.
Seguir el plan de rehabilitación de forma constante ayuda al paciente a recuperar habilidades motoras y adaptarse a su nueva condición, logrando una mejora notable en su calidad de vida diaria, al dejar atrás el dolor constante que precedía a la operación.
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