“¡No te quedes tanto tiempo en casa, sal a jugar afuera!” ¿Te suena esa frase? Seguro te fastidiaba cuando eras niño, pero tus padres tenían razón. Con el sol, tu cuerpo produce vitamina D, una vitamina fundamental para el organismo.
Su deficiencia es cada vez más común, en buena parte porque pasamos demasiado tiempo en espacios cerrados sin darnos cuenta de lo que eso le hace a la salud.
Qué es la vitamina D
Cumple varias funciones clave en el cuerpo. La más conocida es que favorece la absorción de calcio, esencial para mineralizar bien los huesos. También contribuye al funcionamiento del sistema inmunológico y del muscular.
Algunos estudios recientes sugieren que mantener niveles adecuados podría ayudar a prevenir la depresión, las enfermedades cardíacas, el cáncer y la diabetes, aunque esa relación todavía se sigue estudiando.
Cuánta necesitas al día
Se suele recomendar alrededor de 800 UI (20 mcg) de vitamina D al día a través de la alimentación. Si te expones poco al sol de forma habitual, puede hacer falta más.
La vitamina D y el sol
Por eso se le llama “la vitamina del sol”: cuando te expones a la luz solar, el cuerpo la produce de forma natural. Hay épocas y regiones donde esa producción baja bastante, sobre todo donde los inviernos son largos o el sol directo es escaso, porque llegan menos rayos UVB, los que el cuerpo necesita para sintetizarla. Aun en lugares soleados puede faltar si casi todo el día lo pasas bajo techo.
Si vives en una zona así, o pasas poco tiempo al aire libre, los especialistas suelen recomendar reforzar el consumo con la dieta o con suplementos durante esos periodos.
Fuentes en la alimentación
El sol es la fuente principal, pero algunos alimentos también aportan vitamina D.
Salmón
Es probablemente la mejor fuente en la dieta. El salmón del Atlántico aporta 526 UI por cada 100 g y el salvaje puede llegar a 988 UI. El de criadero es el que menos aporta, con unas 250 UI.
Aceite de hígado de bacalao
Pocos alimentos le compiten al salmón, y este es uno de ellos. Es una buena opción si no te gusta el pescado. Aporta 448 UI por cucharadita (5 ml) y se usa desde hace años para tratar deficiencias. Además, es rico en vitamina A y en ácidos grasos omega-3.
Arenque y sardinas
El arenque fresco aporta cerca de 216 UI por porción y el marinado baja a 112 UI. Este último tiene bastante sodio, algo a tener en cuenta si ya consumes mucho en tu dieta. Las sardinas enlatadas son una alternativa práctica y también buena fuente.
Atún enlatado
Aporta cerca de 268 UI por porción, junto con niacina y vitamina K. Puede contener metilmercurio, así que conviene no pasar de una o dos porciones por semana.
Hongos
Los hongos producen vitamina D2 al exponerse a la luz solar mientras crecen, a diferencia de los animales, que producen D3. La D2 también eleva los niveles de vitamina D en el cuerpo, aunque con algo menos de eficiencia. Algunas variedades aportan hasta 2300 UI por porción.
Yema de huevo
Su contenido depende de cómo se críen las gallinas: las que tienen acceso a sol y espacio libre ponen huevos con hasta 4 veces más vitamina D. En promedio, una yema aporta unas 37 UI.
Alimentos fortificados
Muchas leches (de vaca o vegetales), cereales y jugos vienen fortificados con vitamina D, una buena alternativa si no comes pescado con frecuencia. Revisa la etiqueta, porque cambia según el producto y el país.

Deficiencia y exceso de vitamina D
Los síntomas de deficiencia incluyen:
Si la deficiencia se prolonga, se ha asociado con problemas más serios, como el deterioro del sistema óseo.
El exceso, en cambio, puede causar:
- náuseas y vómitos
- malestar general
- falta de apetito
- dolor de cabeza o en los ojos
- sudoración excesiva
- debilidad y estreñimiento
- aumento en la frecuencia urinaria
Un exceso sostenido también puede derivar en problemas cardiovasculares. Más no es mejor: la cantidad adecuada depende de cada caso, y la única forma de saber tus niveles con certeza es un análisis de sangre, que mide la concentración de vitamina D y sus metabolitos.
Suplementos
Como los alimentos ricos en vitamina D son relativamente pocos, mucha gente recurre a suplementos para completar su consumo diario. Si decides tomarlos, fíjate en la calidad del producto.
Para un adulto suele mencionarse un rango de 1000 a 4000 UI diarias. Si hay una deficiencia confirmada o te expones poco al sol, puede hacer falta una dosis mayor, siempre con supervisión de un profesional. Con un análisis de sangre y tu médico puedes definir si necesitas suplementarte y en qué cantidad.
Cómo mantener buenos niveles
La mejor fuente sigue siendo la exposición regular al sol. Puedes complementarla con pescados grasos, aceite de hígado de bacalao, yema de huevo o productos fortificados, sobre todo si pasas poco tiempo al aire libre.
Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.
Ultimas Entradas Publicadas
¿Cómo elegir el salmón adecuado?
¡Medita mientras comes!
Alimentación en el embarazo: qué comer, qué evitar y cuánto
Vitamina D: qué es y por qué es tan importante
Sustitutos del azúcar: guía completa de los edulcorantes más usados
Ejercicio en el embarazo: beneficios, frecuencia y qué hacer en cada trimestre
Deficiencia de vitamina D: síntomas, causas y cómo prevenirla
Exceso de vitamina D. ¿Consecuencias de una sobredosis de vitamina D?
Ejercicio después del parto: cuándo empezar y cómo hacerlo con seguridad
