
Esta receta suena demasiado simple para funcionar, y aun así funciona. La primera vez que la hice fue por escepticismo, para comprobar que no podía ser tan fácil. Lo fue.
Ingredientes:
2-3 plátanos maduros
Opcional: una cucharada de cacao en polvo, mantequilla de cacahuate, canela, o un puñado de fresas
Preparación:
Pela los plátanos y corta en rodajas de un par de centímetros. Mételos a una bolsa o recipiente apto para congelador y congélalos al menos 4 horas, idealmente toda la noche.
Una vez congelados, pásalos a una licuadora o procesador de alimentos. Licúa, parando para raspar los lados, hasta que la textura cambie de “trozos congelados” a una crema espesa parecida al helado suave.
Si quieres variarlo, agrega el cacao, la mantequilla de cacahuate o las fresas durante el licuado.
Sirve de inmediato para la textura más cremosa, o vuelve a congelar 30 minutos si lo prefieres más firme tipo helado de nieve.
Por qué funciona: el plátano congelado y licuado cambia completamente de textura, vuelve cremoso por la forma en que se rompen sus fibras al congelarse. No hay azúcar añadida, ni crema, ni nada más que fruta. Para alguien que está cuidando lo que come pero no quiere renunciar al postre, esto resuelve el antojo sin descarrilar el día.