El skipping suena simple y se ve simple. Pero hazlo un minuto a buen ritmo y cuéntame. Es uno de los ejercicios cardiovasculares más efectivos que existen y no necesitas ni un metro cuadrado extra de espacio.
Cómo hacerlo paso a paso
Párate derecho con los pies juntos y los brazos relajados a los costados.
Empieza a levantar las rodillas alternando, lo más alto que puedas, como si estuvieras corriendo pero sin avanzar.
Al mismo tiempo mueve los brazos como cuando corres: cuando sube la rodilla derecha, sube el brazo izquierdo, y viceversa.
Mantén la espalda recta y el abdomen contraído durante todo el movimiento.
Aterriza siempre en la parte delantera del pie, no en el talón. Eso reduce el impacto y te permite mantener el ritmo.
Errores comunes
No levantar las rodillas suficiente es el error más frecuente. Si las rodillas no superan la altura de la cadera, el ejercicio pierde efectividad. Más alto es más difícil, pero también más beneficioso.
Otro error es mirar hacia abajo. La vista tiene que ir al frente para mantener la postura correcta.
Qué resultados te dan
El skipping es cardio puro de alta intensidad. Un minuto a buen ritmo quema entre 10 y 15 calorías, lo que lo pone al nivel de los burpees en términos de gasto calórico.
Pero además de quemar calorías, el skipping mejora la coordinación, fortalece las pantorrillas y los muslos, y mejora significativamente la resistencia cardiovascular. Atletas profesionales lo usan como parte de su calentamiento por algo.
Con 3 semanas de práctica vas a notar que te cansas menos al correr, que tus piernas responden mejor y que tu ritmo cardíaco se recupera más rápido después del esfuerzo.
Cómo incluirlo en tu rutina
Principiante: 3 series de 20 segundos con 40 segundos de descanso.
Intermedio: 4 series de 30 segundos con 30 segundos de descanso.
Avanzado: 5 series de 45 segundos con 15 segundos de descanso.